Frente al escenario donde los cuatros hacian su magia a principio de los 60's
Franco Patiño, gran fan de The Beatles nos cuenta su experiencia en The Cavern Bar - Liverpool, lugar donde la mítica banda empezó a hacer historia:
La verdad no quisiera parecer algo agrandado, pero el día que me saqué esta foto siento que es más importante que el dia en que me voy a casar ( si me caso algun dia) jaja el lugar es inmeso e increible, narra casi toda la historia de cada uno de ellos y por supuesto de la banda, la decoracion es perfecta. También hay fotos con el piano que John uso en el video Imagine y el mismisimo Yellow Subamire. Personalmente, fue una de las mejores experiencias ya que escucho a los Beatles desde que nací practicamente y tuve la oportunidad de conocer uno de sus historicos andares a los 18 años. Me alegra compartir esta foto con gente que comparte el sentimiento. Un abrazo gente! de Itauguá a Liverpool, la pasión es la misma!!v y tengo que agradecer a mi Hermano por hacer que el sueño se cumpla.
Muchas gracias a Franco y si quieres contarnos también alguna experiencia tuya, o como empezó a gustarte la música de The Beatles no dudes en escribirnos a nuestro muro del fanpage de Facebook.
Alberto de Luque con Paul McCartney y John Lennon.
Hace 50 años, cuando los jóvenes ingleses aún no eran famosos, pidieron al cantante guaireño un favor que cambió su historia.
“En diez minutos vamos a arreglar esta situación, así que quédense tranquilos, muchachos”, les dijo Alberto de Luque (entonces de 23 años) a unos jovencísimos John Lennon (21) y Paul McCartney (19), en el corredor del sello Polydor, en el otoño de Hamburgo (Alemania), en octubre de 1961.
Ese día, el paraguayo Vitalino Rodríguez Báez estaba preparando su tercer longplay para uno de los sellos discográficos más importantes del momento. Tras casi dos horas de ensayo al piano con un famoso arreglista, Vitalino sale al baño y es abordado por Tony Sheridan: “Mi amigo, por favor, ayúdame”, le dijo. “Tengo un gran problema, los muchachos quieren irse de nuevo a Liverpool y yo no puedo, tengo mujer e hijos acá”.
“Qué querés”, preguntó el cantante guaireño. En aquella época, su amigo tenía un grupo llamado “Tony Sheridan and the Beatles”, que “actuaba en un bar de mala muerte en el barrio St. Pauli” y contaban con “tres sencillos y no vendían nada”, por lo que Polydor no les prestaba atención.
“Queremos romper el contrato”, respondió Sheridan. Alberto de Luque era cercano al director artístico de Polydor, Bobby Smith, que además era coautor de varias grabaciones del músico paraguayo. Así que intercedió, habló con Smith, y éste enseguida pidió el contrato a su secretaria.
Mientras esperaban, Tony le presentó a Alberto con John y Paul. Lennon era “flaco, alto, casi tan alto como yo, con un anteojo blanco, la cara amarillenta” y McCartney “se reía, me besaba la mano, 'thank you' y más 'thank you'”.
Bobby apareció con el contrato en la mano, rompió en cuatro pedazos y les entregó. “Los muchachos me dieron las gracias, no sabían qué hacer, el que era más amoroso era Paul McCartney; John Lennon, mucho más frío”, recordó. “Entonces me agradecieron tanto, y se fueron. Ellos se fueron a Liverpool, y seis meses después cae la bomba: 'Yeah, yeah, yeah...'”, por “She loves you”.
Alberto de Luque hará una nota e intentará saludar a McCartney en el hotel.
Siempre le trataron con indulgencia, hay quien dice que sus formas cómicas eran para hacerse notar, pero lo cierto es que The Beatles no hubiese sido The Beatles sin Ringo Starr. Esto por dos motivos: el primero, The Beatles no era una suma de talentos, era un gran talento alimentado por cinco pilares: John, Paul, Geroge, Ringo y George Martin, su productor. El segundo, Ringo le puso firma y sello a las canciones del grupo, esa batería que algunos califican fríamente como correcta, es más que un tan tan que acompaña en el fondo. La batería es única en cada canción, no hay dos donde se repita o copie a sí mismo. El que quiera tomarse la molestia de escuchar los viejos discos y prestar atención, descubrirá una percusión plástica, capaz de hacer polirritmos en una misma canción, capaz de convertirse en bajo, de hacer contrapunto y hasta de responder al estribillo. Ringo no es un compositor, es un batería resuelto que tiene el don de generar la mejor buena onda alrededor.
A los seis años debió pasar buen tiempo en el hospital a causa de una grave peritonitis y fue allí que aprendió a tocar el tambor, en las clases recreativas que se impartían para los niños enfermos. Su prolongada convalecencia le retrasó en la escuela y esto hizo que saliera a enfrentar el mundo solo sabiendo leer y escribir. La salud le jugó en contra para enfrentar los rigores del mar y las fábricas de Liverpool donde intentaba ganarse la vida, cada vez que debía recuperarse de algún achaque, el calor de los bares renovaba su espíritu. Las lecciones de tambor le alcanzaron para sentarse en la batería. Pese a ser zurdo, se las ingenió para dominar la de los diestros, al punto que llevar el ritmo con la izquierda es una marca distintiva de su estilo. Esta curiosidad hizo que en un principio George Martin dudara de su capacidad. En las sesiones de grabación, Martin convocaba a algún batería profesional y se grababan pistas con cada uno. Al final, siempre quedaban las de Ringo porque era la que se integraba mejor, casi como una complicidad, a los demás instrumentos de la banda.
Probablemente carezca de la espectacularidad de John Bonham o la versatilidad de Buddy Richard o el dramatismo de Keith Moon, pero solo había alguien que podía ser batería de The Beatles. Ringo trabajó para el equipo, pero desde su aparente posición en la segunda línea, hizo que el mundo mirara de otra manera a los bateros. A Ringo no hay que regalarle nada. Piezas como A day in the life, She said she said o Rain son un ramillete de sus mejores momentos. Su carrera solista no ha estado llena de éxitos como la de los otros, pero es el que más cariño ha cosechado del público. De los cuatro, es quien mejor ha llevado el espíritu de los sesenta, ese tiempo en que el amor estaba por encima de todo y todo era posible con una ayudita de mis amigos, viajando en un submarino amarillo para descubrir las riquezas del mar en el jardín de los pulpos, ese tiempo de los dedos alzados en peace and love, esos años donde la ilusión aún no estaba perdida.
Una veintena de instantáneas de la agrupación que hasta el momento no han sido publicadas serán vendidas el 19 mayo en el condado de Cheshire.
Esta fotografía fue tomada en 1964, mientras los Beatles ensayaban para presentarse en el "Ed Sullivan Show". Esta se convertiría en su primera presentación televisiva en Estados Unidos.
Veinte fotografías en blanco y negro de los Beatles, que permanecieron durante casi 50 años en un álbum familiar, serán subastadas el próximo 19 de mayo en Stockport, en el condado inglés de Cheshire, según informan los medios británicos.
Las instantáneas, que no han sido vistas ni publicadas hasta la fecha, fueron tomadas en Londres a fines de los 60 y se pondrán a la venta junto con sus negativos originales en la casa de pujas “Omega Auctions”.
Las imágenes muestran momentos vividos por los músicos de Liverpool cuando no estaban expuestos a los medios, y fueron tomadas cuando la banda inglesa se encontraba rodando su primera película, “A Hard Day’s Night”, en marzo de 1964, en el teatro londinense Scala.
FOTOS EN UN ÁLBUM FAMILIAR Las imágenes fueron tomadas por Peter Allchorne, quien entonces trabajaba en los estudios Pinewood, y al que se permitía merodear cerca de los componentes del grupo con su cámara fotográfica, pese a que, por regla general, se prohibía estrictamente la toma de instantáneas de los Beatles, para que no se filtrara nuevo material del grupo a los medios.
Desde entonces, esas fotos fueron guardadas en su álbum familiar y prácticamente olvidadas, hasta que Allchorne decidió ponerlas a la venta.
La hija de Allchorne, Jacqueline Griffin, dijo hoy a la agencia de noticias local Press Association (PA) que su padre “llegó a conocerlos bastante bien pero no le impresionaban las celebridades”.
“Para él eran simplemente cuatro chicos que tocaban en un grupo”, indicó Griffin, que añadió que “(las fotos) no se han visto hasta la fecha y llevan en el álbum familiar desde 1964”.
Además de las imágenes en blanco y negro, esa casa de subastas pondrá a la venta un menú de comidas firmado por los cuatro miembros de los Beatles, extraído de un viaje en avión que realizaron los músicos desde Londres a Nueva York.
Ex Beatle recibió distinción minutos antes de ofrecer un show gratuito ante 200.000 personas en la Plaza Constitución de la capital mexicana.
Paul McCartney fue nombrado Embajador Turístico de la Ciudad de México momentos antes de su histórico concierto en el Zócalo capitalino, donde logró reunir a 200.000 personas.
El legendario ex Beatle y el jefe de Gobierno del Distrito Federal Marcerlo Ebrard, quien hizo el nombramiento, se reunieron el jueves minutos antes de que McCartney subiera al imponente escenario en la Plaza de la Constitución, la más grande de México, informaron el viernes las autoridades del gobierno capitalino.
El músico británico duplicó la cantidad de espectadores de su emblemático concierto en la Plaza Roja de Moscú, donde en el 2003 congregó a 100.000 personas en un espectáculo igualmente gratuito.
A nivel local, el concierto de McCartney se ubicó junto con uno de la colombiana Shakira y otro del mexicano Vicente Fernández entre los “más concurridos en la Ciudad de México”.
Unas 210.000 personas asistieron al de Shakira en el 2007 mientras que Fernández reunió a 219.000 dos años después, ambos en la misma plaza, también conocida como el “primer cuadro de la ciudad”.
Con su presentación en el Zócalo McCartney cerró su visita al país, donde en días previos ofreció un concierto en la ciudad de Guadalajara y uno en el Estadio Azteca al que asistieron 60.000 personas.
El músico de 69 años inició el 15 de abril el tramo latinoamericano de su gira mundial “On The Run” en Uruguay, haciendo paradas en Brasil, Paraguay y Colombia.
No se trata del máximo rival del club del cual es fanático el ex Beatle, sino de un club uruguayo que aprovechó la popularidad del cantante.
Goodison Park siempre tendrá un espacio especial para Paul McCartney, aunque en la biografía futbolera de un Beatle, existe una mancha casi imperceptible: el hincha del Everton se convirtió, un día y casi sin quererlo, en socio del Liverpool.
La relación de The Beatles con el fútbol casi siempre ha sido imperceptible: se dice que Ringo era un fan enamorado del Arsenal porque su abuelo lo llevaba al estadio cuando todavía no aprendía a darle de golpes a los tambores. También se comenta que George Harrison tenía una declaración siempre oportuna sobre sus preferencias deportivas: “En Liverpool hay tres equipos, y yo soy seguidor del otro”, decía.
Lo de Lennon con el deporte rey, en cambio, está sumido en un halo de misterio. Una leyenda urbana asegura que existe un video en el que se le consulta por su fanatismo y él lanzó una declaración que haría luego la delicia de los argentinos.
—¿Te interesa el fútbol? —No, la verdad que no… Espera, ¿cómo se llama el equipo que juega contra el Celtic? ¿Racing? Ey, ¡me gusta Racing! ¡Viva Racing! ¡Soy de Racing!
Lo dijo, supuestamente, en 1967, cuando el Racing de Avellaneda jugaba la Copa Intercontinental con el equipo escocés. Aunque todo el mundo recuerda que la portada de “Walls and bridges” la ilustra un dibujo que hizo John a los 11 años, en el que se ve una escena de un partido de Newcastle contra otro de camiseta roja.
Sin embargo lo de Paul fue claro desde el 2008, cuando reveló acaso su más grande secreto: “Mi padre nació en Everton, así que soy un ‘evertoniano’. Sí, yo hincho por el Liverpool también. La gente dice que uno no puede apoyar a ambos, pero yo tengo una dispensa especial del Papa. Pero si llega un clásico, debo apoyar al Everton”, contó.
De eso no se dieron cuenta los dirigentes del Liverpool de Uruguay que este año, aprovechando la visita del ex Beatle al país de Francescoli y Forlán, no tuvieron mejor idea que convertir en socio honorario a Sir Paul. Él, claro, aceptó de buen grado y la foto de un carné ilustra la nota en la página web del club charrúa. Ese debe ser el único caso en la historia de un hincha del Everton que ‘fichó’ por el Liverpool, aunque sea el de Uruguay.
Rusty Anderson comenzó a tocar la guitarra eléctrica a los ocho años de edad. Inspirado por artistas tales como David Bowie, Jimi Hendrix y por supuesto por The Beatles. Formó su primer banda de rock a la edad de 13, Eulogy, con quien tuvo la oportunidad de tocar con The Police, The Ramones y Van Halen. En los 90s formó una nueva banda llamada Ednaswap, quienes compusieron la canción “Torn”, hit número uno de la cantante Natalie Imbruglia. En 2001 empezó a trabajar con Paul McCartney en “Driving Rain”.
Paul ‘Wix’ Wickens.
Conocido popularmente como Wix, comenzó su instrucción musical a los seis años. Ha grabado más de 60 discos, entre ellos seis número uno. Ha tocado con The Pretenders, Celine Dion, Joni Mitchell, Jon Bon Jovi, Bob Dylan, George Michael, Ry Cooder, Status Quo, Prefab Sprout, Dave Stewart, Mike And The Mechanics and Emmylou Harris. Con Paul McCartney viene trabajando desde 1989 hasta hoy.
Abe Laboriel Jr.
El talento percutivo de Abe comenzó cuando tenía tan sólo 18 meses. Creció tocando con su padre, el destacado bajista Abraham Laboriel. Su primer gran trabajo como baterista fue tocando junto a Steve Vai. Abe también ha girado con Sting, B.B. King, Lady Gaga and Chris Isaaks. Se unió a la banda de Paul McCartney en 2001 para el álbum Driving Rain.
Brian Ray.
Brian Ray nació en Los Angeles, California. Al salir de la escuela trabajó con Etta James desde 1974 hasta 1988 como su guitarrista y director musical. Brian ha compartido escenario con figuras como Keith Richards, Joe Cocker, John Lee Hooker y Bo Didley. También ha colaborado con Peter Frampton, Rita Coolidge y Michael Steele (Bangles). Se unió a Paul McCartney para su memorable actuación en el Super Bowl de 2002.
Sí, señores. No poco revuelo se formó cuando Mick Jagger obtuvo el orden de caballero del Imperio Británico por sus aportaciones a la música (ya se sabe que Morritos Jagger nunca ha sido modelo de buena conducta), pero en esta ocasión el revuelo es diferente...
Y es que después de que en el año 96 Paul McCartney recibiese dicho título, no poca gente echa en falta que el bueno de Ringo obtenga también dicha distinción. Según parece, 1500 firmantes, enfurecidos por la negativa del gobierno laborista a nombrar caballero a Ringo, han enviado un e-mail al mismísimo Tony Blair pidiéndole tales honores para Richard Starkey.
Quien lo desee puede enviar una carta al número 10 de Downing Street, en Londres... desde el blog nos conformaremos con expresar nuestro apoyo hacia dicha iniciativa.
Corría el año 1985, cinco años atrás Michael Jackson, negro aún, cantó una canción escrita por McCartney. Girlfriend, pista número 6 del LP "Off The Wall", una canción lenta escrita por Paul a petición del pequeño de los hermanos Jackson no pasó del número 41 en las listas inglesas. Michael no era aún el "rey del pop". sino que aún se estaba despegando de su anterior grupo, el que le había hecho saborear las mieles del éxito (y, sobretodo, del sacrificio) junto a sus hermanos.
La amistad de Michael y Paul creció hasta el punto de que realizaron algunos duetos como "The Girl Is Mine (1982)" (primer single del superventas de Jacko "Thriller") o "Say, Say, Say (1983)", incluída en el LP "Pipes Of Peace", de Macca (en el video se puede ver el videoclip, en el que hacen de estafadores).
Esta amistad se fue a pique en el 1985, cuando Michael, en el zénit de su carrera musical, decidió adquirir los derechos de autor de las canciones de su grupo preferido: The Beatles. Esta compra no sentó nada bien al bajista zurdo.
Poco hay que decir sobre la televisada vida del desteñido cantante, ya que sus escándalos y excentricidades han sido seguidas muy de cerca por una prensa deseosa de escándalos con los que lucrarse. Finalmente, y tras muchas especulaciones al respecto, Michael ha tenido que vender los derechos por 1.500 millones de dólares para sufragar las deudas contraídas por su lujoso estilo de vida y las múltiples denuncias por acoso sexual a menores.
Quizás este cambio de manos sirva para que salgan nuevos CDs de rarezas y recopilaciones varias. Y es que la SONY tendrá que amortizar el gasto...